Directorio democratico cubano -est. 1990- The cuban democratic directorate

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  • 06 May 2019 10:17 AM | Silvia G. (Administrator)


    MIAMI (AP) — In 1958, José Ramón López’s father owned Cuba’s main airport, its national airline and three small hotels. And the families of Mickael Behn and Javier García Bengochea had docks in Havana and Santiago de Cuba.

    All properties were taken in Cuba’s socialist revolution.

    The dispossessed families later moved to the United States and abandoned hope of compensation as Cuba and the U.S. severed relations and fought during decades of the Cold War.

    But on Thursday, Behn and Garcia Bengochea filed what were believed to be the first lawsuits against European and American companies doing business on confiscated properties in Cuba — thanks to the Trump administration’s decision to activate a provision of the U.S. embargo on the island.

    Known as Title III of the 1996 Helms-Burton Act, the section allows Americans, and Cubans who later became Americans, to sue almost any company deemed to be “trafficking” in property confiscated by Cuba’s government. Every president since the law’s passage has suspended Title III because of objections from U.S. allies doing business in Cuba and because of the potential effect on future negotiated settlements between the U.S. and Cuba.

    The law contains exceptions for residential properties, properties worth less than $50,000 and properties linked to travel to Cuba deemed legal under U.S. law.

    Its activation, however, could generate dozens or even hundreds of lawsuits, along with trade fights between the U.S. on one side and countries including Spain, France and Britain on the other.

    Behn and Garcia Bengochea, who filed cases in federal court in Miami, are the heirs of families that owned docks or ports that are now being used by cruise ships that began traveling to Cuba in 2016 under President Barack Obama’s detente with the island.

    Behn’s grandfather, American William C. Behn, was president of the company Havana Docks, which owned three docks in the capital that were confiscated in 1960. Mickael Behn, a television executive who lives between Miami and London, says he is suing Carnival Cruise Corp. for up to three times the current value of the docks, as permitted under the law.

    Bengochea, a neurosurgeon who lives in northeast Florida, owns 80 percent of the shares of the confiscated Cuban company La Marítima, which operated the port of Santiago de Cuba. He is suing for up to $20 million.

    “We want to get justice,” said Bob Martinez, the lawyer for both men. “This was a robbery and what we’re trying to get is compensation for the illegal use of these properties.”

    But for George Fowler, an attorney who has advised Carnival on Cuban matters, the law provides an exception for companies that go to Cuba legally, like the cruise lines. For that reason, he said, the Helms-Burton law does not apply to them.

    During the Obama administration, the cruise companies were issued licenses by the Treasury Department to carry American passengers to Cuba.

    Under Trump change, Cuba business partners can now be sued

    Mickael Behn wipes away tears Thursday after he and Javier Garcia-Bengochea filed lawsuits against Carnival Cruise Line, which has been using their former properties in Cuba. They are the heirs of families that owned docks or ports now being used by cruise ships.

    THE ASSOCIATED PRESS

    For its part, Cuba fears that its already lagging levels of foreign investment could be permanently crippled. At a Cuban government-organized May Day parade Wednesday in Havana, marchers carried signs and chanted slogans denouncing the Helms-Burton law.

    The law “was an effort to tie the hands of any president to improve relations with Cuba,” Carlos Fernández de Cossío, Cuba’s director-general of U.S. affairs, told the Associated Press in Washington.

    “No doubt that there will be a threatening effect that will inhibit some investors from going to Cuba. We cannot ignore that that will occur,” he said. “It will perhaps have an impact on the living standards, the living conditions, of common Cubans. ... It will damage perhaps the relationship of the United States and Cuba more than it is today.”

    Others, however, celebrated the first lawsuits.

    Orlando Gutiérrez Boronat, from the exile group Cuban Democratic Directorate, said that the lawsuits have a clear message.

    “Everyone who wants to invest in Cuba will have to go to federal court,” he said .

    The Justice Department has certified some 6,000 claims worth about $8 billion at current values. There are an additional 200,000 uncertified claims, many by Cuban Americans.

    One of the uncertified claims belongs to López, whose family had owned the airport, airline Cubana de Aviación and three hotels in Havana and the southern city of Cienfuegos since 1952.

    “At the end of the day they’re going to recognize that it’s ours,” said López, a 65-year-old retiree who divides his time between Madrid and Miami. “The moment has finally come.”

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  • 03 May 2019 10:28 AM | Silvia G. (Administrator)


    PABLO GUIMÓN

    Miami 3 MAY 2019 - 08:53 CEST

    La entrada en vigor del título III de la ley Helms-Burton, suspendido por todos los presidentes de Estados Unidos desde 1996 hasta este jueves, es el último cartucho de la Administración de Donald Trump para ahogar al régimen cubano. Este jueves empezaron a presentarse las primeras demandas de ciudadanos estadounidenses contra empresas internacionales por lucrarse con propiedades confiscadas por el régimen castrista tras la revolución. La medida, además, plantea un grave conflicto diplomático con la Unión Europea.

    El grupo de cruceros Carnival, con sede en Florida, es el blanco de las primeras dos demandas, presentadas este jueves. En la parrilla de salida hay muchas más, algunas contra empresas españolas. Mickael Behn, heredero de una familia originaria de Kentucky y dueña de la compañía Havana Docks en el puerto habanero, apenas podía contener las lágrimas a la salida del juzgado del distrito sur de Miami. “En los años sesenta, los Castro robaron las propiedades de mi abuelo y hoy, al fin, se ha hecho justicia”, decía.

    A su lado, bajo una leve lluvia, igual de elegantemente vestido pero más entero, Javier García Bengoechea, residente en Jacksonville (Florida), heredero de otra familia con propiedades en el puerto de Santiago de Cuba, saboreaba el fin de una “cruzada” que lleva librando diez años. “Me decían que era una pérdida de tiempo y de dinero, pero aquí estamos”, señalaba. Ambos acababan de presentar sendas demandas contra el gigante de los cruceros Carnival, con sede en Florida, por lucrarse con unas propiedades “robadas” a sus familias por el régimen castrista.

    Desde este jueves, los ciudadanos estadounidenses (principalmente de origen cubano) pueden presentar demandas ante los tribunales del país contra quienes se benefician de propiedades confiscadas en Cuba tras la Revolución de 1959, y pedir indemnizaciones por daños y perjuicios. Las de Bengoechea y Behn son las primeras, porque ambos habían notificado al demandado con 30 días de antelación, una formalidad que les permite ahora litigar por tres veces el valor de la indemnización. “Habrá decenas más de estos casos en los próximos meses, eventualmente habrá centenares”, explica a EL PAÍS Nick Gutiérrez, presidente de la Asociación de Hacendados Cubanos, que representa desde hace años a medio centenar de posibles demandantes.

    “Yo soy el que más tiempo lleva en esto, pero ahora hay muchos otros abogados que están brincando también, y están ofreciendo incluso representación contra resultados, lo cual lo hace más accesible a más personas”, asegura.

    40 años después

    La ley para la Libertad y Solidaridad con la Democracia en Cuba, más conocida como Helms-Burton, por el nombre de los legisladores que la promovieron, fue aprobada después de que los republicanos recuperaran el control de las dos Cámaras del Congreso en 1995, por primera vez en 40 años, y en respuesta al derribo en 1996 de dos avionetas operadas por pilotos estadounidenses de origen cubano que volaban en espacio aéreo jurisdiccional de Cuba. La norma suponía un endurecimiento del embargo al régimen comunista. Pero suscitó un duro rechazo internacional y un conflicto con la Unión Europea ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), que llevó al presidente Bill Clinton, al amparo de las facultades previstas en la propia ley, a dejar en suspenso dos de sus capítulos: el título III, que permitía a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas extranjeras que se lucraran de bienes expropiados, y el título IV, que preveía la rescisión de visados a los gestores de las empresas. Todos los presidentes desde entonces han mantenido la suspensión.

    Pero Donald Trump ha decidido que la norma completa entre en vigor como parte de sus esfuerzos para propiciar un cambio político no solo en Cuba, sino también en Venezuela, dado el apoyo de La Habana al régimen de Nicolás Maduro. La idea es que la presión desincentive a las empresas extranjeras a invertir en la isla y ahogue al régimen cubano.

    Los litigios pueden ser “muy largos, costosos e inciertos”, explica Gutiérrez. Por eso los demandantes confían en llegar a acuerdos con las empresas. “Nosotros preferiríamos que estas no invirtieran en una tiranía totalitaria que ha violado los derechos de su pueblo, y que exporta represión a otros pueblos como el venezolano. Pero nos conformaríamos con que por lo menos nos reconozcan como los dueños y que nos paguen, porque eso va a mandar un mensaje importante a otros empresarios de que Cuba no es el mejor lugar para invertir”, asegura Gutiérrez.

    El exilio cubano ha celebrado la noticia. Y sigue con expectación la escalada de tensión de la Administración de Trump con el régimen y con su aliado en Caracas. En la víspera, los rumores sobre una eventual intervención militar en Venezuela dominaban el corrillo de intrigantes cubanos a las puertas del restaurante Versailles, epicentro del exilio en Little Habana, que se disolvía entrada la noche al grito de “¡Viva Cuba libre!”. Orlando Gutiérrez-Boronat, director del Directorio Democrático Cubano en Miami, advertía que, a partir de ahora, “quien quiera invertir en la isla tendrá que pensárselo”. “Se acabó la temporada de barra libre en Cuba”, zanjaba.

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  • 03 May 2019 10:24 AM | Silvia G. (Administrator)

    An image.

    “Your Messenger of the Arkansas River Valley” 

    AP

    MIAMI -- In 1958, José Ramón López's father owned Cuba's main airport, its national airline and three small hotels. Conchita Beltrán's family had about 2,160 acres of sugar and tobacco fields. And the families of Mickael Behn and Javier García Bengochea had docks in Havana and Santiago de Cuba.

    All properties were taken in Cuba's socialist revolution.

    The dispossessed families later moved to the United States and abandoned hope of compensation as Cuba and the U.S. severed relations and fought during decades of the Cold War.

    But on Thursday, Behn and Garcia Bengochea filed what were believed to be the first lawsuits against European and American companies doing business on confiscated properties in Cuba -- thanks to the Trump administration's decision to activate a provision of the U.S. embargo on the island.

    Known as Title III of the 1996 Helms-Burton Act, the section allows Americans, and Cubans who later became Americans, to sue almost any company deemed to be "trafficking" in property confiscated by Cuba's government. 

    Every president since the law's passage has suspended Title III because of objections from U.S. allies doing business in Cuba and because of the potential effect on future negotiated settlements between the U.S. and Cuba.

    The law contains exceptions for residential properties, properties worth less than $50,000 and properties linked to travel to Cuba deemed legal under U.S. law.

    Its activation, however, could generate dozens or even hundreds of lawsuits, along with trade fights between the U.S. on one side and countries including Spain, France and Britain on the other.

    Behn and Garcia Bengochea, who filed cases in federal court in Miami, are the heirs of families that owned ports which are now being used to dock cruise ships that began traveling to Cuba in 2016 under President Barack Obama's detente with the island.

    Behn's grandfather, American William C. Behn, was president of the company Havana Docks, which owned three docks in the capital that were confiscated in 1960. 

    Mickael Behn, a television executive who lives between Miami and London, says he is suing Carnival Cruise Corporation for up to three times the current value of the docks, as permitted under the law.

    Bengochea, a neurosurgeon who lives in northeast Florida, owns 80 percent of the shares of the confiscated Cuban company La Marítima, which operated the port of Santiago de Cuba. He is suing for up to $20 million.

    "We want to get justice," said Bob Martinez, the lawyer for both men. "This was a robbery and what we're trying to get is compensation for the illegal use of these properties."

    But for George Fowler, an attorney who has advised Carnival on Cuban matters, the law provides an exception for companies that go to Cuba legally, like the cruise lines. For that reason, he said, the Helms-Burton law does not apply to them.

    "I don't think the lawsuits are going to go very far," said Fowler, who also is vice-chairman of the Cuban-American National Foundation, a Cuban exile organization. "It is all about money," he said after explaining that Carnival agrees with him.

    During the Obama administration, the cruise companies were issued licenses by the Treasury Department to carry American passengers to Cuba.

    Other potential major targets include Spanish hotel chains Meliá and Iberostar, Pernod Ricard of France, and other U.S. cruise lines that dock at ports confiscated from U.S. residents."

    Lawyers and potential plaintiffs say they expect only a trickle of lawsuits at first due to the expense and complexity of filing litigation under a law that is being put into effect for the first time and touches on issues of international trade and sovereignty.

    Suing is also expensive, with initial filing fees of more than $6,500 a case, and there is the difficulty and expense of proving ownership with old Cuban documents.

    For its part, Cuba fears it's already lagging levels of foreign investment could be permanently crippled as a result of the activation of the provision. At a Cuban government-organized May Day parade Wednesday in Havana, marchers carried signs and chanted slogans denouncing the Helms-Burton law.

    The law "was an effort to tie the hands of any president to improve relations with Cuba," Carlos Fernández de Cossío, Cuba's director-general of U.S. affairs, told The Associated Press in Washington.

    "No doubt that there will be a threatening effect that will inhibit some investors of going to Cuba. We cannot ignore that that will occur," he said. "It will perhaps have an impact on the living standards, the living conditions, of common Cubans ... It will damage perhaps the relationship of the United States and Cuba more than it is today."

    On Thursday, the European Union also said it could file a World Trade Organization lawsuit or levy its own sanctions against U.S. entities that sue under Title III.

    "The EU sees the extraterritorial application of unilateral restrictive measures as violating international law, and will take all appropriate measures," the EU said in a statement.

    Others, however, celebrated the first lawsuits.

    Orlando Gutiérrez Boronat, from the exile group Cuban Democratic Directorate, said that the lawsuits have a clear message.

    "Everyone who wants to invest in Cuba will have to go to federal court," he said after a press conference in front of the downtown court where the suits were filed.

    Beltrán said her family had 860 acres (348 hectares) of sugar fields and 1,300 acres (526 hectares) of tobacco in western Pinar del Rio province. She has no idea if she will be able to sue a foreign corporation doing business related to her properties, but she is optimistic.

    "God willing, I want to see restitution or compensation before I die," said Beltrán, 76, who fled to Miami in 1961. She said her husband died 35 years ago dreaming of some form of compensation for their loss.

    "For me, justice is being done," she said of the decision to activate the law.

    The Justice Department has certified some 6,000 claims worth approximately $8 billion at current values. There are an additional 200,000 uncertified claims, many by Cuban-Americans, whose value could reach into the tens of billions of dollars.

    One of the uncertified claims belongs to López, whose family had owned the airport, airline Cubana de Aviación and three hotels in Havana and the southern city of Cienfuegos since 1952. Along with the airlines Aeroméxico, LATAM of Chile and Copa of Panama, López said he is preparing documents to sue the Cuban government and Meliá, which runs the Cienfuegos hotel.

    He said he isn't worried by the potential investment of time or money.

    "At the end of the day they're going to recognize that it's ours," said López, a 65-year-old retiree who divides his time between Madrid and Miami. "The moment has finally come."

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  • 02 May 2019 11:28 AM | Silvia G. (Administrator)

    El Periódico de México

    Por GISELA SALOMON y MICHAEL WEISSENSTEIN, AP

    MIAMI (AP) — En 1958 el padre de José Ramón López era el propietario del principal aeropuerto de Cuba, la aerolínea nacional y tres pequeños hoteles. La familia de Conchita Beltrán tenía unas 874 hectáreas de campos de tabaco. Y los familiares de Mickael Benh y Javier García Bengochea tenían muelles en La Habana y Santiago de Cuba.


    Todas esas propiedades fueron expropiadas tras la revolución socialista.

    Las familias se mudaron a Estados Unidos y perdieron la esperanza de ser compensadas por las propiedades que les quitaron mientras Washington y La Habana cortaron relaciones y se enfrentaron durante décadas de Guerra Fría.

    Sin embargo, el jueves, Behn y García Bengochea presentaron lo que se cree son las primeras demandas contra empresas europeas y estadounidenses que hacen negocios en propiedades que fueron confiscadas en Cuba, después de que el gobierno del presidente Donald Trump activara una disposición del embargo a Cuba.

    Conocida como Título III de la ley Helms Burton de 1996, esta sección permite que estadounidenses y cubanos que se naturalizaron estadounidenses denuncien a cualquier empresa que “trafique” en propiedades confiscadas por el gobierno cubano.

    Desde su aprobación, todos los presidentes estadounidenses habían suspendido el Título III por objeciones de los aliados de Washington con negocios en Cuba y sus posibles efectos en futuras negociaciones de acuerdos entre Estados Unidos y Cuba.

    La ley contiene excepciones para propiedades residenciales, propiedades valoradas en menos de 50,000 dólares y propiedades relacionadas con viajes a Cuba considerados legales bajo la normativa estadounidense. Su activación, sin embargo, podría generar decenas e incluso cientos de demandas además de batallas comerciales entre Washington y países como España, Francia y Gran Bretaña.

    Behn y García Bengochea, que presentaron sus demandas en una corte federal de Miami, son los herederos de familias propietarias de puertos a donde ahora llegan cruceros que comenzaron a viajar a Cuba en 2016, bajo la flexibilización de la política hacia Cuba alentada por el entonces presidente Barack Obama.

    El abuelo de Behn, el estadounidense William C. Behn, era presidente de la compañía Havana Docks, que tenía tres muelles en la capital que fueron confiscados en 1960. Mickael Behn, un ejecutivo de la industria televisiva que vive entre Londres y Miami, dijo que está demandando a la corporación Carnival Cruise por un valor equivalente al triple de lo que sería el valor actual de la propiedad, tal como lo permite la ley.

    García Bengochea, un neurocirujano que vive en el noreste de la Florida, tiene el 80% de las acciones de la empresa cubana confiscada La Marítima, que operaba el puerto de Santiago de Cuba. Su demanda es por unos 20 millones de dólares.

    “Queremos justicia”, dijo a la AP Bob Martínez, uno de los dos abogados que representa a Behn y García Bengochea. “Fue un robo y lo que estamos tratando de recuperar es que se les pague porque han usado las propiedades de manera ilegal”, expresó.

    No obstante, para George Fowler, un abogado que ha asesorado a Carnival en asuntos de Cuba, la ley ofrece excepciones para empresas que viajan legalmente a la isla, como las compañías de cruceros. Por esa razón, explicó, la ley Helms-Burton no se aplica a ellos.

    “No creo que las demandas vayan a llegar lejos”, expresó Fowler, que también es vicepresidente de la Fundación Cubano-Americana, una organización del exilio cubano. “Solo se trata de dinero”, dijo tras explicar que Carnival acuerda con su posición.

    Durante el gobierno de Obama, las compañías de cruceros recibieron licencias del Departamento del Tesoro para poder llevar pasajeros estadounidenses a Cuba.

    Otras empresas que podrían ser demandadas incluyen también a cadenas hoteleras españolas como Meliá e Iberostar, la firma francesa Pernod Ricard y líneas de crucero estadounidenses que atracan en puertos confiscados a ciudadanos estadounidenses.

    Abogados y posibles demandantes señalaron que al principio sólo se verían un puñado de denuncias debido al alto costo y a las complejidades de un proceso judicial basado en una ley que acaba de entrar en vigencia y abarca asuntos de comercio internacional y soberanía.

    Uno de los primeros obstáculos que enfrentan algunos de los interesados es el precio de interponer una demanda en los tribunales: más de 6,500 dólares, una cifra muy superior al promedio de 400 de otras acciones judiciales. Además, tienen que pagar abogados, identificar a las empresas que están lucrando con las propiedades y estar seguros de que tengan negocios en Estados Unidos y conseguir el título de propiedad o documentos que certifiquen que eran los dueños, entre otras cosas.

    La activación del Título III ya provocó protestas de la Unión Europea, Canadá y Cuba y generó temores de que los ya deprimidos niveles de inversión extranjera puedan verse mutilados de manera permanente.

    En una marcha organizada por el gobierno cubano el miércoles en La Habana, en el Día del Trabajo, los manifestantes llevaban carteles y gritaban cánticos denunciando la ley Helms Burton.

    La ley “constituía un esfuerzo para atar las manos de cualquier presidente que intentara mejorar las relaciones con Cuba”, dijo Carlos Fernández de Cossío, director general cubano de asuntos estadounidenses.

    “Sin duda habrá un efecto de amenaza que inhibirá a algunos de los inversionistas de ir a Cuba. No podemos ignorar que eso sucederá”, dijo a The Associated Press en Washington. “Tal vez afectará los niveles de vida, las condiciones de vida, del común de los cubanos... Tal vez dañará la relación de Estados Unidos con Cuba más de lo que está hoy”.

    La Unión Europea dijo que podría presentar una demanda ante la Organización Mundial de Comercio o sancionar a las entidades estadounidenses que recurran a la ley Helms-Burton.

    “La UE considera que la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales es una violación del derecho internacional y tomará las medidas apropiadas”, dijo el bloque europeo en un comunicado.

    Otros, sin embargo, celebraron las primeras demandas.

    Orlando Gutiérrez Boronat, de la organización Directorio Democrático Cubano, dijo que las demandas tenían un claro mensaje.

    “Todo el que quiere invertir en Cuba va a tener que ir a una Corte Federal”, expresó al término de una rueda de prensa frente al tribunal donde se presentaron las demandas.

    Beltrán dijo que su familia tenía unas 348 hectáreas (860 acres) de campos de caña de azúcar y 526 (1,300 acres) de tabaco en la provincia de Pinar del Río, en el oeste del país.

    Aunque aún no puede demandar porque no ha podido determinar qué compañías extranjeras operan allí, está esperanzada.

    “Si Dios quiere pienso ver la restitución o compensación antes de morirme”, expresó Beltrán, una contadora jubilada de 76 años que huyó a Miami en 1961. Su esposo murió hace 35 años soñando con algún tipo de compensación, explicó.

    “Para mí es un acto de justicia que se está haciendo”, dijo refiriéndose a la nueva política estadounidense.

    El departamento de Justicia de Estados Unidos ha certificado unos 6,000 reclamos como meritorios, con un valor calculado en unos 8,000 millones de dólares, pero además hay otras 200,000 peticiones sin certificar que ascenderían a decenas de miles de millones más, la mayoría de ellas de cubanos-estadounidenses.

    Una de esas reclamaciones sin certificar es la de José Ramón López, cuya familia era propietaria del aeropuerto de La Habana, de la aerolínea Cubana de Aviación y de tres hoteles en la capital y en la ciudad de Cienfuegos, al sur de la isla, desde 1952. Además de demandar a las aerolíneas Aeroméxico, LATAM de Chile y Copa de Panamá, López dijo que está preparando documentos para hacer lo mismo con el gobierno cubano y Meliá, que opera el hotel en Cienfuegos.

    “Al final del camino le van a reconocer lo que es de uno”, expresó López, un jubilado de 65 años que divide sus días entre Madrid y Miami. “Ahora ha llegado el momento”, dijo refiriéndose a la posibilidad de demandar en las próximas semanas.



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  • 02 May 2019 11:22 AM | Silvia G. (Administrator)

    Gestion.pe

    Con lágrimas en los ojos Mickael Behn, quien dijo que su abuelo era el dueño de Havana Docks Corporation, en el puerto de La Habana, hasta que se la confiscaron en 1960, anunció a la prensa el inicio de las primeras acciones legales en cortes estadounidenses.

    AGENCIA EFE  / 02.05.2019 - 01:29 PM

    Dos estadounidenses de origen cubano presentaron hoy en Miamisendas demandas contra la empresa de cruceros Carnival y abrieron así la puerta a más procesos legales contra personas y multinacionales en busca de indemnizaciones por el uso de bienes confiscados en Cuba tras la revolución de 1959.

    Con lágrimas en los ojos Mickael Behn, quien dijo que su abuelo era el dueño de Havana Docks Corporation, en el puerto de La Habana, hasta que se la confiscaron en 1960, anunció a la prensa el inicio de las primeras acciones legales en cortes estadounidenses.

    "Ellos (el régimen cubano) sólo espera que mi familia muera o se vaya desvaneciendo, pero no lo haremos y no lo hicimos", manifestó a las afueras de una corte federal del Distrito Sur de Florida.

    En el mismo sentido se expresó el neurocirujano Javier García Bengoechea, quien señaló que es el "legítimo" propietario del puerto de Santiago de Cuba, que le fue expropiado a su familia por el gobierno "comunista en 1960".

    Explicó que comenzó hace una década esta pelea por el uso de instalaciones portuarias en Cuba confiscadas a su familia, en medio de las críticas de que iba a perder "tiempo y dinero".

    "Miguel (Behn) y yo hemos perseverado", agregó.

    Carnival fue la primera línea de cruceros que traficó en nuestras propiedades, ellos entonces merecen la ignominiosa distinción de ser los primeros en ser demandados", aseguró el médico.

    Ambos demandantes criticaron que Carnival ha estado "explotando" sus propiedades por años "para obtener ganancias".

    Portavoces de multinacional Carnival contactados por Efe se limitaron a señalar: "continuamos operando nuestro calendario previsto de cruceros a Cuba".

    Por su parte, Roberto Martínez, uno de los abogados que los representan, explicó que "después de la medianoche" presentaron las dos demandas, las primeras sobre el tema, gracias a la activación a partir de este jueves por parte del Gobierno de Donald Trump del Título III de la ley Helms-Burton, de 1996.

    "Hoy, 2 de mayo de 2019, es un día histórico, porque esa suspensión ha sido levantada y finalmente nuestros clientes y otros en su misma situación vamos a tener oportunidad de buscar justicia, que ha sido negada para ellos en mucho tiempo", dijo otro de los abogados.

    Precisamente este día se cumplen tres años de la llegada del primer crucero estadounidense al puerto de La Habana en más de medio siglo. El "Adonia", de la empresa Fathom, filial de Carnival, arribó a la terminal "Sierra Maestra" del puerto habanero el 2 de mayo del 2016 con 704 pasajeros a bordo.

    "Cualquier persona o cualquier empresa que hayan usado esas propiedades tienen riesgo de asumir responsabilidad civil", añadió.

    Martínez detalló a Efe que sus clientes, quien fueron "robados" por Carnival, tienen derecho a "un monto de compensación" y aunque no detalló de cuánto, señaló que "podría ser sumamente alto".

    "Ellos sabían bien de quién era la propiedad", indicó Behn.

    "Gracias a la comunidad del exilio y a la Ley Libertad (como se llama también la Helms-Burton) nosotros podemos por fin tener justicia después de sesenta años", manifestó Behn.

    Según John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico Estadis Unidos-Cuba, las autoridades estadounidenses han "certificado" 5,913 casos de ciudadanos y empresas de este país que pueden acogerse al Título III por un total de US$ 1,900 millones, que con los intereses desde hace más de 60 años ascenderían a 8.521 millones.

    Pero además hay otros muchos más reclamos "no certificados" que podrían demandar.

    Los reclamos involucran compañías canadienses, japonesas chinas, rusas y españolas, como Meliá e Iberostar, que operan generalmente en régimen de empresa mixta con corporaciones estatales cubanas.

    Según Orlando Gutiérrez, director de la Asamblea de la Resistencia Cubana, además de los citados puertos, otras propiedades confiscadas que pueden ser objeto de demanda en EE.UU. son el aeropuerto José Martí, diversas áreas costeras, la Destilería Santa Cruz del Norte y la zona especial de desarrollo del Mariel.

    Por su parte, García Bengoechea enfatizó que el Título III refleja "fielmente la ley internacional".

    "Esto es una expresión de que los cubanos tienen y los norteamericanos tienen el derecho de ir a una corte ante un régimen que ha robado vidas y ha robado propiedades", indicó Gutiérrez.

    El activista explicó a Efe que se trata de procesos legales multimillonarios y que vienen "otras demandas en otras cortes".

    Para poder presentar una demanda la propiedad confiscada debe tener un valor igual o superior a los US$ 50,000, según el Título III de la ley Helms-Burton.

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  • 02 May 2019 11:02 AM | Silvia G. (Administrator)

    El demandante Mickael Behn (2d), cuya familia originaria de Kentucky poseía la compañía Havana Docks Corporation en el puerto habanero, habla junto al otro demandante Javier García Bengoechea, que dice ser el legítimo propietario del puerto de Santiago de Cuba

    El demandante Mickael Behn (2d), cuya familia originaria de Kentucky poseía la compañía Havana Docks Corporation en el puerto habanero, habla junto al otro demandante Javier García Bengoechea, que dice ser el legítimo propietario del puerto de Santiago de Cuba EFE

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  • 02 May 2019 10:42 AM | Silvia G. (Administrator)

    POR GISELA SALOMON Y MICHAEL WEISSENSTEIN ASSOCIATED PRESS

    MIAMI


    En 1958 el padre de José Ramón López era el propietario del principal aeropuerto de Cuba, la aerolínea nacional y tres pequeños hoteles. La familia de Conchita Beltrán tenía unas 874 hectáreas de campos de tabaco. Y los familiares de Mickael Benh y Javier García Bengochea tenían muelles en La Habana y Santiago de Cuba.

    Todas esas propiedades fueron expropiadas tras la revolución socialista.

    Las familias se mudaron a Estados Unidos y perdieron la esperanza de ser compensadas por las propiedades que les quitaron mientras Washington y La Habana cortaron relaciones y se enfrentaron durante décadas de Guerra Fría.

    Sin embargo, el jueves, Behn y García Bengochea presentaron lo que se cree son las primeras demandas contra empresas europeas y estadounidenses que hacen negocios en propiedades que fueron confiscadas en Cuba, después de que el gobierno del presidente Donald Trump activara una disposición del embargo a Cuba.

    Conocida como Título III de la ley Helms Burton de 1996, esta sección permite que estadounidenses y cubanos que se naturalizaron estadounidenses denuncien a cualquier empresa que “trafique” en propiedades confiscadas por el gobierno cubano.

    Desde su aprobación, todos los presidentes estadounidenses habían suspendido el Título III por objeciones de los aliados de Washington con negocios en Cuba y sus posibles efectos en futuras negociaciones de acuerdos entre Estados Unidos y Cuba.

    La ley contiene excepciones para propiedades residenciales, propiedades valoradas en menos de 50.000 dólares y propiedades relacionadas con viajes a Cuba considerados legales bajo la normativa estadounidense. Su activación, sin embargo, podría generar decenas e incluso cientos de demandas además de batallas comerciales entre Washington y países como España, Francia y Gran Bretaña.

    Behn y García Bengochea, que presentaron sus demandas en una corte federal de Miami, son los herederos de familias propietarias de puertos a donde ahora llegan cruceros que comenzaron a viajar a Cuba en 2016, bajo la flexibilización de la política hacia Cuba alentada por el entonces presidente Barack Obama.

    El abuelo de Behn, el estadounidense William C. Behn, era presidente de la compañía Havana Docks, que tenía tres muelles en la capital que fueron confiscados en 1960. Mickael Behn, un ejecutivo de la industria televisiva que vive entre Londres y Miami, dijo que está demandando a la corporación Carnival Cruise por un valor equivalente al triple de lo que sería el valor actual de la propiedad, tal como lo permite la ley.

    García Bengochea, un neurocirujano que vive en el noreste de la Florida, tiene el 80% de las acciones de la empresa cubana confiscada La Marítima, que operaba el puerto de Santiago de Cuba. Su demanda es por unos 20 millones de dólares.

    “Queremos justicia”, dijo a la AP Bob Martínez, uno de los dos abogados que representa a Behn y García Bengochea. “Fue un robo y lo que estamos tratando de recuperar es que se les pague porque han usado las propiedades de manera ilegal”, expresó.

    No obstante, para George Fowler, un abogado que ha asesorado a Carnival en asuntos de Cuba, la ley ofrece excepciones para empresas que viajan legalmente a la isla, como las compañías de cruceros. Por esa razón, explicó, la ley Helms-Burton no se aplica a ellos.

    “No creo que las demandas vayan a llegar lejos”, expresó Fowler, que también es vicepresidente de la Fundación Cubano-Americana, una organización del exilio cubano. “Solo se trata de dinero”, dijo tras explicar que Carnival acuerda con su posición.

    Durante el gobierno de Obama, las compañías de cruceros recibieron licencias del Departamento del Tesoro para poder llevar pasajeros estadounidenses a Cuba.

    Otras empresas que podrían ser demandadas incluyen también a cadenas hoteleras españolas como Meliá e Iberostar, la firma francesa Pernod Ricard y líneas de crucero estadounidenses que atracan en puertos confiscados a ciudadanos estadounidenses.

    Abogados y posibles demandantes señalaron que al principio sólo se verían un puñado de denuncias debido al alto costo y a las complejidades de un proceso judicial basado en una ley que acaba de entrar en vigencia y abarca asuntos de comercio internacional y soberanía.

    Uno de los primeros obstáculos que enfrentan algunos de los interesados es el precio de interponer una demanda en los tribunales: más de 6.500 dólares, una cifra muy superior al promedio de 400 de otras acciones judiciales. Además, tienen que pagar abogados, identificar a las empresas que están lucrando con las propiedades y estar seguros de que tengan negocios en Estados Unidos y conseguir el título de propiedad o documentos que certifiquen que eran los dueños, entre otras cosas.

    La activación del Título III ya provocó protestas de la Unión Europea, Canadá y Cuba y generó temores de que los ya deprimidos niveles de inversión extranjera puedan verse mutilados de manera permanente.

    En una marcha organizada por el gobierno cubano el miércoles en La Habana, en el Día del Trabajo, los manifestantes llevaban carteles y gritaban cánticos denunciando la ley Helms Burton.

    La ley "constituía un esfuerzo para atar las manos de cualquier presidente que intentara mejorar las relaciones con Cuba", dijo Carlos Fernández de Cossío, director general cubano de asuntos estadounidenses.

    "Sin duda habrá un efecto de amenaza que inhibirá a algunos de los inversionistas de ir a Cuba. No podemos ignorar que eso sucederá", dijo a The Associated Press en Washington. "Tal vez afectará los niveles de vida, las condiciones de vida, del común de los cubanos... Tal vez dañará la relación de Estados Unidos con Cuba más de lo que está hoy".

    La Unión Europea dijo que podría presentar una demanda ante la Organización Mundial de Comercio o sancionar a las entidades estadounidenses que recurran a la ley Helms-Burton.

    "La UE considera que la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales es una violación del derecho internacional y tomará las medidas apropiadas", dijo el bloque europeo en un comunicado.

    Otros, sin embargo, celebraron las primeras demandas.

    Orlando Gutiérrez Boronat, de la organización Directorio Democrático Cubano, dijo que las demandas tenían un claro mensaje.

    "Todo el que quiere invertir en Cuba va a tener que ir a una Corte Federal”, expresó al término de una rueda de prensa frente al tribunal donde se presentaron las demandas.

    Beltrán dijo que su familia tenía unas 348 hectáreas (860 acres) de campos de caña de azúcar y 526 (1.300 acres) de tabaco en la provincia de Pinar del Río, en el oeste del país.

    Aunque aún no puede demandar porque no ha podido determinar qué compañías extranjeras operan allí, está esperanzada.

    “Si Dios quiere pienso ver la restitución o compensación antes de morirme”, expresó Beltrán, una contadora jubilada de 76 años que huyó a Miami en 1961. Su esposo murió hace 35 años soñando con algún tipo de compensación, explicó.

    “Para mí es un acto de justicia que se está haciendo”, dijo refiriéndose a la nueva política estadounidense.

    El departamento de Justicia de Estados Unidos ha certificado unos 6.000 reclamos como meritorios, con un valor calculado en unos 8.000 millones de dólares, pero además hay otras 200.000 peticiones sin certificar que ascenderían a decenas de miles de millones más, la mayoría de ellas de cubanos-estadounidenses.

    Una de esas reclamaciones sin certificar es la de José Ramón López, cuya familia era propietaria del aeropuerto de La Habana, de la aerolínea Cubana de Aviación y de tres hoteles en la capital y en la ciudad de Cienfuegos, al sur de la isla, desde 1952. Además de demandar a las aerolíneas Aeroméxico, LATAM de Chile y Copa de Panamá, López dijo que está preparando documentos para hacer lo mismo con el gobierno cubano y Meliá, que opera el hotel en Cienfuegos.

    “Al final del camino le van a reconocer lo que es de uno”, expresó López, un jubilado de 65 años que divide sus días entre Madrid y Miami. “Ahora ha llegado el momento”, dijo refiriéndose a la posibilidad de demandar en las próximas semanas.


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  • 02 May 2019 10:13 AM | Silvia G. (Administrator)

    By: GISELA SALOMON and MICHAEL WEISSENSTEIN, Associated Press

    Updated: May 2, 2019 - 2:44 PM

    MIAMI (AP) - In 1958, José Ramón López's father owned Cuba's main airport, its national airline and three small hotels. Conchita Beltrán's family had about 2,160 acres (874 hectares) of sugar and tobacco fields. And the families of Mickael Behn and Javier García Bengochea had docks in Havana and Santiago de Cuba.

    All properties were taken in Cuba's socialist revolution.

    The dispossessed families later moved to the United States and abandoned hope of compensation as Cuba and the U.S. severed relations and fought during decades of the Cold War.

    But on Thursday, Behn and Garcia Bengochea filed what were believed to be the first lawsuits against European and American companies doing business on confiscated properties in Cuba - thanks to the Trump administration's decision to activate a provision of the U.S. embargo on the island.

    Known as Title III of the 1996 Helms-Burton Act, the section allows Americans, and Cubans who later became Americans, to sue almost any company deemed to be "trafficking" in property confiscated by Cuba's government. Every president since the law's passage has suspended Title III because of objections from U.S. allies doing business in Cuba and because of the potential effect on future negotiated settlements between the U.S. and Cuba.

    The law contains exceptions for residential properties, properties worth less than $50,000 and properties linked to travel to Cuba deemed legal under U.S. law.

    Its activation, however, could generate dozens or even hundreds of lawsuits, along with trade fights between the U.S. on one side and countries including Spain, France and Britain on the other.

    Behn and Garcia Bengochea, who filed cases in federal court in Miami, are the heirs of families that owned ports which are now being used to dock cruise ships that began traveling to Cuba in 2016 under President Barack Obama's detente with the island.

    Behn's grandfather, American William C. Behn, was president of the company Havana Docks, which owned three docks in the capital that were confiscated in 1960. Mickael Behn, a television executive who lives between Miami and London, says he is suing Carnival Cruise Corporation for up to three times the current value of the docks, as permitted under the law.

    Bengochea, a neurosurgeon who lives in northeast Florida, owns 80 percent of the shares of the confiscated Cuban company La Marítima, which operated the port of Santiago de Cuba. He is suing for up to $20 million.

    "We want to get justice," said Bob Martinez, the lawyer for both men. "This was a robbery and what we're trying to get is compensation for the illegal use of these properties."

    But for George Fowler, an attorney who has advised Carnival on Cuban matters, the law provides an exception for companies that go to Cuba legally, like the cruise lines. For that reason, he said, the Helms-Burton law does not apply to them.

    "I don't think the lawsuits are going to go very far," said Fowler, who also is vice-chairman of the Cuban-American National Foundation, a Cuban exile organization. "It is all about money," he said after explaining that Carnival agrees with him.

    During the Obama administration, the cruise companies were issued licenses by the Treasury Department to carry American passengers to Cuba.

    Other potential major targets include Spanish hotel chains Meliá and Iberostar, Pernod Ricard of France, and other U.S. cruise lines that dock at ports confiscated from U.S. residents."

    Lawyers and potential plaintiffs say they expect only a trickle of lawsuits at first due to the expense and complexity of filing litigation under a law that is being put into effect for the first time and touches on issues of international trade and sovereignty.

    Suing is also expensive, with initial filing fees of more than $6,500 a case, and there is the difficulty and expense of proving ownership with old Cuban documents.

    For its part, Cuba fears it's already lagging levels of foreign investment could be permanently crippled as a result of the activation of the provision. At a Cuban government-organized May Day parade Wednesday in Havana, marchers carried signs and chanted slogans denouncing the Helms-Burton law.

    The law "was an effort to tie the hands of any president to improve relations with Cuba," Carlos Fernández de Cossío, Cuba's director-general of U.S. affairs, told The Associated Press in Washington.

    "No doubt that there will be a threatening effect that will inhibit some investors of going to Cuba. We cannot ignore that that will occur," he said. "It will perhaps have an impact on the living standards, the living conditions, of common Cubans ... It will damage perhaps the relationship of the United States and Cuba more than it is today."

    On Thursday, the European Union also said it could file a World Trade Organization lawsuit or levy its own sanctions against U.S. entities that sue under Title III.

    "The EU sees the extraterritorial application of unilateral restrictive measures as violating international law, and will take all appropriate measures," the EU said in a statement.

    Others, however, celebrated the first lawsuits.

    Orlando Gutiérrez Boronat, from the exile group Cuban Democratic Directorate, said that the lawsuits have a clear message.

    "Everyone who wants to invest in Cuba will have to go to federal court," he said after a press conference in front of the downtown court where the suits were filed.

    Beltrán said her family had 860 acres (348 hectares) of sugar fields and 1,300 acres (526 hectares) of tobacco in western Pinar del Rio province. She has no idea if she will be able to sue a foreign corporation doing business related to her properties, but she is optimistic.

    "God willing, I want to see restitution or compensation before I die," said Beltrán, 76, who fled to Miami in 1961. She said her husband died 35 years ago dreaming of some form of compensation for their loss.

    "For me, justice is being done," she said of the decision to activate the law.

    The Justice Department has certified some 6,000 claims worth approximately $8 billion at current values. There are an additional 200,000 uncertified claims, many by Cuban-Americans, whose value could reach into the tens of billions of dollars.

    One of the uncertified claims belongs to López, whose family had owned the airport, airline Cubana de Aviación and three hotels in Havana and the southern city of Cienfuegos since 1952. Along with the airlines Aeroméxico, LATAM of Chile and Copa of Panama, López said he is preparing documents to sue the Cuban government and Meliá, which runs the Cienfuegos hotel.

    He said he isn't worried by the potential investment of time or money.

    "At the end of the day they're going to recognize that it's ours," said López, a 65-year-old retiree who divides his time between Madrid and Miami. "The moment has finally come."

    ___

    Associated Press writer Gisela Salomon reported this story in Miami and AP writer Michael Weissenstein reported from Havana.

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  • 12 Mar 2019 12:20 PM | Silvia G. (Administrator)

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    Exilio pide a Trump asfixiar a Cuba con ley de demandas a bienes confiscados

    “Siempre hemos dicho que en la medida que se debilita el régimen castrista, más se fortalece la oposición”, dijo el opositor Jorge Luis García “Antúnez”

    MIAMI, Estados Unidos.- Líderes del exilio y de la oposición interna cubana pidieron este lunes en una carta pública al presidente de EE.UU., Donald Trump, implementar “plenamente” una ley que permite demandar a compañías extranjeras que usan bienes expropiados por la Revolución para “asfixiar” al Gobierno de Cuba.

    Orlando Gutiérrez, de la Asamblea de la Resistencia Cubana, una coalición de grupos del exilio en Miami, señaló en una rueda de prensa que se trata de propiedades “robadas usadas indebidamente por organizaciones internacionales, multinacionales para beneficiarse”.

    El opositor Jorge Luis García Pérez, más conocido como “Antúnez”, instó a Trump a activar “cuanto antes” el Título III de la Ley Helms Burton de 1996, que permite a estadounidenses y cubano-estadounidenses despojados de bienes iniciar demandas en cortes de Estados Unidos.

    “Antúnez” dijo a la agencia de noticias EFE que se trata de “asfixiar a la dictadura” y privarla “de los fondos que tanto necesita y tanto utiliza para reprimir a su propio pueblo”.

    “Siempre hemos dicho que en la medida que se debilita el régimen castrista, más se fortalece la oposición”, manifestó “Antúnez”.

    En la misiva dirigida a Trump, los opositores y exiliados piden “sanciones decisivas” como el Título III, que desde su creación no ha sido activado.

    Le manifiestan que estas medidas “debilitarán la ocupación del régimen de Castro en Venezuela y acelerará el día de libertad para Venezuela, Cuba, Nicaragua y otros países de nuestra región”.

    Reunidos en un monumento en homenaje a los veteranos de la invasión a Bahía Cochinos (1961) en la Pequeña Habana, instaron también a la utilización del Título IV, que “le niega visas a aquellos empresarios internacionales que estén participando de inversiones ilegales en Cuba, con propiedades confiscadas”.

    Hay unas 200.000 a 300.000 quejas de ciudadanos cubano-estadounidenses que alegan propiedad de bienes y empresas confiscadas como Bacardí, los terrenos del aeropuerto internacional Jose Martí de La Habana, cultivos azucareros y aseguradoras, entre muchos otros.

    Estados Unidos además ha “certificado” 5.913 casos de ciudadanos y empresas estadounidenses, como por ejemplo Texaco, Coca Cola y Palmolive, que pueden también acogerse al Titulo III si se activa, por un total de 1.900 millones de dólares.

    El pasado 4 de marzo el Gobierno Trump abrió la puerta para demandar a partir del próximo 19 de marzo a 200 entidades gubernamentales cubanas, que hacen parte de una “lista negra” por adueñarse de bienes confiscados.

    La iniciativa, que activa parte del Título III, sin embargo, no afecta legalmente a sus socios extranjeros.

    Se prevé que el Gobierno estadounidense anuncie el próximo 17 de abril una decisión sobre el Título III, cuando vence una suspensión más corta, “sin precedentes”, de esta facultad, de treinta días, que anunció recientemente.

    Esta medida ha sido suspendida consecutivamente cada seis meses por los Gobiernos de Bill Clinton, George Bush y Barack Obama, lo mismo que por Trump durante sus primeros dos años de Administración.

    EFE



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  • 12 Mar 2019 12:12 PM | Silvia G. (Administrator)


    Servicios de Acento.com.do  | 12 de marzo de 2019 | 9:51 am

    MIAMI.- Líderes de las comunidades cubana, venezolana y nicaragüense se reunieron el lunes para en esta ciudad para pedirle al Gobierno del presidente Donald Trump que ponga en “vigor completo” los Títulos III y IV de la Ley Helms-Burton.

    La activación plena de estos acápites ha sido postergada por todos los mandatarios estadounidenses desde su promulgación en 1996. Ello permitiría a las víctimas de confiscaciones ilegales de propiedades comerciales por parte del régimen castrista demandar a las empresas que hoy operan y obtienen dividendos con esos bienes.

    Los representantes de las tres comunidades organizados por la Asamblea de la Resistencia Cubana enviaron una carta pública al presidente Donald Trump, en la que solicitan al regente de la Casa Blanca la aplicación de sanciones para apoyar de manera más eficaz las luchas por la libertad en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

    En el texto, dicen que los Títulos III y IV de la Ley de Libertad Cubana son “un medio justo y necesario para responder a la confiscación ilegal por parte del régimen comunista en Cuba, de propiedades que son legítimamente de ciudadanos estadounidenses”.

    Mike Pompeo, secretario de Estado de EE. UU., anunció en días pasados que mantendrá suspendidos durante 30 días más esos acápites de la ley, una medida que si bien no es la que han deseado desde la promulgación de la ley aquellos que perdieron sus bienes inmuebles y comerciales en la isla, trae una “nueva esperanza” a los cubanos y cubanoamericanos que aspiran a recuperar sus activos en la nación caribeña.

    El nuevo plazo fijado por EE.UU. para la activación de las dos secciones de la Ley de Libertad Cubana vence el próximo 17 de abril, un nuevo aniversario del desembarco de la Brigada 2506 en Bahía Cochinos para derrocar la dictadura de Fidel Castro, en 1961.

    Ese día “podría comenzar la implementación del Título III y IV”, dice la carta.

    Una comisión del Departamento de Justicia de EEUU tiene “certificados” 5,913 casos de ciudadanos y empresas estadounidenses, como por ejemplo Texaco, Coca Cola, Palmolive, que pueden acogerse al Título III de la Ley Helms-Burton, por un total de 1,900 millones de dólares.

    La carta, respaldada por ciudadanos de varios países latinoamericanos, dice en un párrafo: “El régimen totalitario comunista no es solo una tragedia para los cubanos, sino también una influencia que socava nuestros valores democráticos en toda América Latina (…) Sanciones decisivas contra la economía de los tiranos comunistas ilegítimos de Cuba debilitarán la ocupación de Venezuela, por parte del régimen de Castro, y acelerarán el día de la liberación de Venezuela, Cuba, Nicaragua y otros países de nuestro hemisferio”.

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