Aproximación filosófica a la vida de Jorge Valls Arango

24 Jan 2017 8:55 AM | Anonymous

(Al acercarnos al primer aniversario de su fallecimiento)

por Dr. Orlando Gutiérrez-Boronat


La historia sirve de lienzo donde se imprime, cual mosaico de perspectivas, la expansión de la conciencia humana.  La expansión está marcada por el desarrollo de diversos y sucesivos estados de conciencia cuya validez radica en la exactitud con que reflejan la realidad fundamental de la existencia.  Esta exactitud se mide mediante la precisión que estas lecturas de la realidad mantienen en el tiempo, aun con el paso de las generaciones que primero las formularon.

La transición de un estado de conciencia a otro está marcado por el surgimiento de símbolos, es decir, una persona u concepto emblemático que llega a representar, a encarnar, una realidad trascendente, que es la que orienta hacia una certidumbre en el horizonte de la existencia humana.  La filosofía es la búsqueda de esa certidumbre.

La aproximación filósofica a una figura determinada constituye un instrumento diferente al que emplearía, por ejemplo, un historiador mediante una biografía, o un sicólogo mediante el estudio síquico de una personalidad.  La aproximación filósofica destila o intenta destilar,  las constancias ontológicas en una vida determinada para comprender la verdad trascendente que esta vida, como evento en el horizonte de la existencia humana, señaló.  El logro de la personalidad filosófica en una cultura/civilización puede ser también la manera en que un estado de conciencia se revela en la medida que se palpa la disposición de la sociedad para asimilar al mismo.

El logro por parte de una cultura de generar un filósofo, marca su transformación en civilización. El filósofo es el ser comprometido con la verdad, que impulsa los instrumentos de esa cultura y civilización hacia lo trascendente.  La personalidad filosófica es la verdadera personalidad épica, porque en un mundo de poderes donde a menudo se imponen las bajas pasiones, eleva la frente de la especie hacia la luz de las estrellas.

El filósofo está comprometido con la verdad a tal nivel, y de tal manera, que la búsqueda y la definición de la misma se convierte en su vida misma, y se plasma en cada expresión de su ser.  La vida filosofal es la vida orientada hacia la verdad. 

Los griegos describían este tránsito de la conciencia como uno que iba desde el doxai, el campo clarioscuro de la opinión, donde conviven sombra y luz, mito y simbólo, el rumor y lo no comprobado con lo discernido y explicado, hasta el epistemé, que es el conocimiento puro, el área de exposición plena de la verdad ante la conciencia.  Todas las formas de conciencia, en todas sus expresiones, transitan de alguna manera este camino.  La conciencia busca la integración con la ley, con la misma razón que anima el orden que habitamos. 

Esto, en gran resumen, es la tradición de la filosofía clásica.  De esta fuente bebió Jorge Valls Arango, dirigente estudiantil, revolucionario cubano, poeta, dramaturgo, preso político, escritor y profesor, cuyo pensamiento estuvo consagrada a la filosofía, y cuya obra dedicó a transmitir íntegramente esa filosofía, esa enseñanza y credo, y en supremo sacrificio, los días de su vida, para que generaciones subsiguientes puedan seguir trabajando sobre la búsqueda de la verdad.  Su obra, publicada en español, inglés y francés, ha sido reconocida y apreciada por quienes participan de la cultura de la verdad y la civilización del amor. 

Para Jorge Valls, el corazón de la razón de este orden existencial es una inteligencia moral suprema cuya máxima expresión en la historia del desarrollo de la conciencia humana ha sido el Cristo: su nacimiento, victoria en la Cruz y Resurrección, dejando como instrumento de comprensión de la verdad revelada a la Iglesia Católica Romana, específicamente y al cristianismo, en términos generales.

La base de la comprensión de lo que significó Jorge Valls radica en su fe, en su dimensión espiritual, su devoción mística a Jesús Cristo mediante y desde los sacramentos de la Iglesia Católica.  Valls vivió a plenitud mediante su servicio a Dios, al pueblo y al reino, los tres signos bajo los cuales todo católico es bautizado: sacerdote, profeta y rey. 

La historia también nos enseña, que la vida filosofal tiene que ser íntegramente coherente en todas las dimensiones del ser humano: lo espiritual, lo intelectual, lo político, lo filial, lo nacional.  Los signos inescapables de esta dimensión plena de la filosofía son, a menudo, la incomprensión, la persecución, el encarcelamiento, y a menudo el sacrificio de la vida misma del filósofo, en la defensa de la verdad.  Ese es el paradigma socrático, paradigma que, tal y como propondremos en este trabajo, Jorge  Valls Arango vivió a plenitud.

El tipo de la  personalidad filosófica se da poco en la historia, el filósofo, como tal, brota en un colectivo humano solo tras ardua decantación orgánica en las vicisitudes del tiempo.  La vida del filósofo es en sí, un evento digno de estudio, por todo lo que nos indica, nos alumbra, sobre tanto los tiempos en que logra darse su existencia como la doctrina que viene a iluminar.

Así fue la vida de Jorge Valls Arango, en él se logró, como pocas veces en la historia de Cuba, la conciencia filósofica.  Lo vemos, en primera instancia, en su capacidad para coherentemente hablarle la verdad al poder no importa cual fuese el signo de éste. 

Desde joven estudiante universitario se adelantó en la oposición vertical y pública al golpe de estado del 10 de marzo de 1952 dado por el General Batista al Presidente Prío.  Estuvo preclaro Valls en ofrecer como alternativa a la usurpación de los poderes públicos la movilización de la ciudadanía en primeras instancias de resistencia civil. 

“En 1952 fuimos, un 10 de marzo al amanecer, a la Universidad de la Habana.  Subimos la escalinata porque estaba pasando algo que consideramos siempre muy grave.  Una cosa muy sencilla: se le estaba faltando el respeto a la persona humana.  Los hombres que han de obedecer una ley y una autoridad tienen el derecho a participar en su redacción y su aprobación.  Nadie debe servir a una autoridad que, conscientemente, no se ha aprobado antes, sea el rey, el presidente, el dictador o cualquiera”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

Participó en las manifestaciones estudiantiles contra el gobierno fáctico.  También participó, junto a sus hermanos y hermanas de la FEU, en el Diálogo Cívico, noble gesta emprendida por el patricio Don Cosme de la Torriente para intentar salvar a la República.  De convicciones civilistas, Jorge gravitó hacia la lucha armada emprendida por el Directorio Revolucionario de 1955, uno de cuyos fundadores fue, más por el fracaso del Diálogo Cívico y su propio sentido de honor y lealtad a sus compañeros, que por fe en que la insurrección armada le abriría caminos de libertad de Cuba.

 

“En 1955 abogábamos por la lucha armada, quién sabe si depositarios de la tradición martiana y de toda la tradición revolucionaria con la que nos identificamos desde sus orígenes hasta nuestros días”.  (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)

La estampa socrática está en Jorge.  Al igual que Socrátes, que como soldado leal a Atenas, a su condición de ciudadano, y a sus compañeros de lucha, participa en una Guerra del Peloponeso, de cuyas intenciones y razones disiente, Jorge, no convencido del todo del Plan de Ataque al Palacio Presidencial, es parte de los hombres que se acuartelan para la participación el mismo, aunque su grupo no llega a participar en el asalto. De nuevo al igual que Socrátes, que se niega a colaborar cuando triunfan sus alumnos del Grupo de los Treinta y lo invitan participar de la consolidación del poder revolucionario desde el terror represivo, Jorge rehúsa participar en las filas  del gobierno revolucionario encabezado por Castro, reconociendo en el mismo un profundo desprecio por el estado de derecho. 

El consagrado demócrata y luchador civilista Miguel Isa me comentaría que en 1959 una reunión en su casa en la Habana al regreso del exilio de México de tanto Isa como Jorge Valls, donde se celebrara la victoria revolucionaria, Jorge estaba muy serio, y al cuestionarlo Miguel sobre su falta de entusiasmo, éste le comentaría: “Miguel, me temo que ahora es que comienza nuestra lucha”.

“En 1959 regresamos a Cuba.  No nos ‘dimos cuenta’ en 1959 de lo que iba a pasar.  No somos las viudas de nadie, no nos engañó el marido porque se nos fue con otra ni nada por el estilo. Ya en 1958 denunciábamos en México, públicamente, que la revolución cubana se desviaba, y que en vez de ir a la afirmación de la libertad política, la independencia económica y la justicia social que habíamos proclamado, se estaba decantando en su orientación hacia un estado totalitario que, entonces y ahora, seguimos calificando de nazifascista—hitleriano--, porque no reúne tanto las condiciones que definiera Lenin como las que se vivieron actualmente en la Alemania nazi entre los años de 1933 y el 45.  Estado profundamente irracional, improvisado, carente de toda sujeción a doctrina o a la ley, donde se decía, tranquilamente, que las leyes se hacían para poder violarlas, que los pactos se firmaban para poder romperlos.  Un día en Cuba pudimos asistir a conversaciones con funcionarios del régimen donde estas cosas nos fueron declaradas también”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)

El tiempo ha demostrado lo acertado que estuvo Valls en señalar la colaboración de los poderes totalitarios en la consolidación del castrismo.  En octubre del 2012, el servicio de inteligencia exterior de Alemania reveló que hasta cuatro ex miembros de las Waffen-SS alemanas fueron reclutados para entrenar a las tropas élites castristas en 1962, y que Castro negoció la compra de fusiles belgas con traficantes de armas alemanes ligados a la extrema derecha como parte del mismo acuerdo. (“Fidel Castro recruited Nazi-SS members to train tropos during Cuban missile crisis,” The Telegraph, 15 October 2012)   Asimismo, el norteamericano Francis Parker Yockey, uno de los principales ideológos del nazismo después de la Segunda Guerra Mundial, viajó a Cuba poco después de la victoria castrista en su afán de forjar una alianza internacional anti-semita entre la poderosa red nazista internacional de la que Yockey era parte y el poder comunista internacional.  Se sabe que Yockey se reunión con funcionarios castristas, pero no se sabe que resultó de las reuniones.  Jorge obviamente tenía conocimientos de estos detalles y otros, y los denunció repetida y solitariamente.

 

Para Jorge, la lucha ante el totalitarismo comenzaba por la ética.  “Para el  nuevo tiempo la problemática cubana se definía como la lucha entre la persona humana y el estado totalitario tecnocrático”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)

Al igual que Socrátes, que en el Juicio realizado a los seis estrategos, o generales, por su fracaso en la Batalla de Arginusae, se opuso al dictamen del poder de que estos, para aplacar al pueblo, debieran ser ejecutados sin importar si eran culpables o no, Jorge Valls, en la Cuba de 1964, donde se estaba consolidado el totalitarismo castrista después de los hecho de Playa Girón, la Crisis de los Cohetes y la derrota, tras años de guerra, de los frente guerrilleros del Escambray y otras provincias, se hiergue públicamente en defensa de Marcos Armando Rodríguez Alfonso, “Marquitos”, acusado de la delación, en tiempos de Batista, de dirigentes del Directorio Revolucionario masacrados en Humboldt 7.  El juicio, burda farsa jurídica, sirve de escenario para el ajuste interno de correlaciones del poder por parte del castrismo.  Jorge, desde una postura clara de principios, se opone con su valiente testimonio a favor del acusado, a la victimización de un ser humano por los objetivos arteros de un estado totalitario.

La tesitura del verdadero filósofo se da en la victoria, no en la derrota.  Ese es el legado de Cicerón, de Marcos Aurelio, de Asoka y Carlos V, quienes desde el poder, verdaderos reyes-filosofales, rehúsaron renunciar a la ética, aunque les costara el poder.  Es desde el poder que se conoce si la convicción personal responde a un compromiso real con la verdad o a instrumentación sofista en la búsqueda del predominio personal. 

Triunfante la revolución por la que había luchado, desde los primeros momentos, Jorge identifica en el Movimiento 26 de julio los peligrosos signos de un totalitarismo incipiente.  Escribiría luego sobre el Ataque a Palacio de 1957: “…representaba el esfuerzo más notable para reclamar el principio del liderazgo revolucionario de Fidel Castro y del 26 de julio y de todo lo ideológicamente impreciso que se escondía detrás de una estética heroíca o emotiva” (Valls, Jorge. La Universidad ante el paso del siglo. Miami. Centro de Estudios para una Opción Nacional, 2000.)  Jorge opta por la verdad y no por lo “ideológicamente impreciso”.  Cumple estoicamente 20 años de prisión política por su oposición pública a la nueva tiranía mientras que otros compañeros suyos del Directorio Revolucionario traicionan los ideales originales de lucha convirtiéndose en sirvientes de la misma.

Al finalizar su juicio, se encaró al Tribunal y le declaró: "Yo creo en Dios, en la libertad esencial del hombre, en la sacralidad del ser humano, en la Constitución y en todo lo que Ignacio Agramonte defendió en la Asamblea Constituyente de Guáimaro en 1869", (“Jorge Valls se ha marchado pero no nos ha dejado solos”, Secretariado de la Solidaridad de Trabajadores Cubanos, Octubre 26, 2015)

En la prisión, resiste.  No lo quebrarán ni ideológica ni moralmente. Sufre golpizas y torturas.  Se dedica al cuidado y la defensa de sus compañeros, ejerce la compasión como doctrina de vida.  Me cuenta el activista revolucionario, pensador y escritor Francisco Javier Denis, quien también pasó largos años de presidio político, que debilitado tras enfermedades y huelgas de hambre, fue socorrido por Jorge Valls, quien siempre insistía en darle la poca porción de proteína que servían en raciones personales a cada preso.  Dada la poca nutrición, Francisco Javier le decía a Jorge: ¿Pero tú que vas a comer?  Jorge le respondía: “No como carne, soy vegetariano”. Conociendo el interés de Jorge en el hinduismo, Francisco Javier le creyó. Años después, ya en el destierro, en una ocasión social Francisco Javier vio a Jorge comiendo unas costillas  Se le acercó y le dijo, ¿pero tú no eras vegetariano? Jorge, quien ya había olvidado la treta de años anteriores, le dijo: no Francisco Javier, nunca lo he sido.  Javier me cuenta que se le aguaron los ojos.

En la prisión crece como poeta, dicta cursos y conferencias de filosofía bajo las peores condiciones represivas, desarrolla la dramaturgia y lucha por elaborar un programa alternativo para la nación. ¿Cuál es la doctrina que en vida y obra expone Jorge Valls?

Primero, en lo metafísico, la fe en la certeza absoluta de un orden moral universal, pronunciado en la Palabra del Cristo.  De este orden subyacente anclado en una inteligencia moral suprema, se destaca la razón como vía de acceso humano al diseño de la creación.  El culto a la razón en el terreno humano se en la comprensión de la ley, en la ciencia jurídica.  Aboga Jorge Valls, por encima de toda consideración ideológica, por el estado de derecho.  Entiende el logro de la república como un estado de conciencia superior, al espacio público como área donde se perfecciona la comprensión del derecho. 

“La razón va en busca del derecho, del respeto”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)

Con su fe en un orden cósmico necesario, en un diseño justo, comprende a su nación, a todas las naciones, como dotadas de una misión específica, de una dignidad única en la pluralidad del ser.  Cree entonces, en Cuba, en su razón de ser, y en la vocación de la misma por el estado de derecho y la república.  Le es leal a la misma por encima de toda otra consideración política. 

“Ahora bien, Cuba existe como nación. Cuba existe como misión histórica. Creo en lo que dice la Escritura: ‘En ti serán benditas todas las naciones de la tierra’. Cuba es una misión universal y tiene que cumplirla”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)

En el campo de la práctica filosófica, Jorge discrepa del giro cartesiano en la filosofía, de donde nace la modernidad.  Entiende que Descartes ha deambulado en el error al hacer dos afirmaciones: una, que el ser humano cobra conciencia del ser desde la duda.  Dos, que existe una separación conceptual entre alma y cuerpo.  En esto Jorge detecta un peligroso desvío en el pensamiento.  Para él, tomado de la doctrina de San Agustín, la verdad se afirma, la mente no se niega a si misma, la acción humana esa una propuesta, el cuerpo y la mente, el cuerpo y el alma, tal y como se encuentra en la enseñanza aristotélica, constituyen una continuidad del ser, una actualización del potencial de las formas imanentes. 

Entiende que, aunque Descartes no lo pretendiese, de la separación doctrinal entre cuerpo y alma, surge la separación entre el pensamiento y la acción, que sirve como una de las fuentes de la aberración filosófica del totalitarismo, el materialismo y lo intrínsecamente perverso de tanto el comunismo de estado como el consumismo.  Entiende a la civilización occidental originada en Roma y transmitida a España, a la noción fundamental de una Iglesia Católica Romana, como pilares de la verdad, de la certeza filosófica. 

Fue pionero Jorge Valls en la promoción de la doctrina de los derechos humanos, decantada en la Escuela de Salamanca bajo el magisterio de Francisco de Vitoria en el siglo XIV. 

“La justicia no depende, ni siquiera, de la democracia.  La doctrina de los derechos humanos es anterior a la democracia y anterior al estado”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

El rescate de los derechos humanos como prioridad en la lucha contra el totalitarismo fue la propuesta fundamental de Jorge Valls, de ahí se hizo también pionero del concepto de la no violencia en el escenario político cubano, siendo así precursor del actual movimiento de derechos humanos, no violencia y sociedad civil en Cuba

“Por los años de 1955, convocamos, desde lo alto de la Universidad de la Habana, a la revolución, y llamamos a la lucha armada con las palabras: ‘cuando la paz es indigna, la guerra es necesaria: hombres de mi pueblo, yo os incito a la guerra justa’. Sobre esto he tenido que pensar y revisar mucho, deliberar sobre la situación actual y replantear que la lucha por la libertad tiene que pasar, previamente, por la no-violencia.  No porque sea una táctica, sino porque es lo únicamente correcto”.  .  (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

A Cuba la entiende como central a los asuntos latinoamericanos, “provincia de la nación iberoamericana”, le llama, por ende necesariamente soberana en sus razones, con vocación de independencia como único manera de lograr su propio espacio público, su propia racionalidad, su propia republicanidad.

“Soy simplemente un ser humano que trata de hablar, un ser humano que no por su voluntad sino porque Dios lo escogió nació en Cuba, la Isla cuyo nombre significa centro –Cubanacán, centro de centro--, una isla que se da a sí misma la responsabilidad de ser centro del mundo.  Y yo me lo he creído…” (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

Admira y estudia las razones esenciales de los Estados Unidos, pero le teme a las consecuencias de las influencias materialistas y consumistas en la política exterior del mismo y por ende, no los considera aliados fiables.  Le teme a la influencia de una agenda escondida del Departamento de Estado en los asuntos cubanos.  Aunque dificultosa sea, busca una solución entre cubanos para la agonía de Cuba.

“El destino de Cuba corresponde a los cubanos.  Nunca hemos pedido permiso a nadie para intentar los destinos de nuestra nación. Nunca hemos basado nuestra razonamiento sino en la causa fundamental de Cuba”.   (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

En esta concepción clásica del espacio público y de la soberanía del derecho, desarrollado en el siglo de oro del pensamiento filósofico, el XII, se ancla tanto su nacionalismo como su socialismo.  Su análisis socialista no responde a Marx.  Responde a la priorización del espacio público, por encima del cual entiende no debe estar el derecho a la propiedad privada porque es desde el espacio público que se define a la misma.  Por tanto, es fiel al ideario de Democracia (Libertad Política), Nacionalismo (Independencia Económica), y Socialismo (Justicia Social), del Directorio Revolucionario.  Suyo es el socialismo gremial, autogestionario, fundamentado en la autonomía municipalista, que refleja el orden corporatista de lo que fue la República Cristiana del Sacro Imperio Romano, y después, en los tiempos modernos, de los social revolucionarios cubanos Antonio Guiteras, Sandalio Junco y Charles Simeón.

“It is obvious that vigorous social base organizations are required to sustain much of the stability of the communitarian structure, like the diversity of creative action in the process to be initiated. Among these are the unions, the universities, the municipalities and the farmers' associations. With total autonomy and jurisdiction as far as their social accomplishment, these will be the dynamic and creative forces of the program we seek to fulfill.” (Valls, Jorge. “The Voices we never hear: Cuba’s Democratic Socialists Speak Out,” revista electronica Socialist)

La prioridad para Jorge Valls no era lo ideológico.  “Sistemas políticos ha habido mil; económicos, sabe Dios, mil cien.  Y estos no han quedado.  Se han ido transformando.  Todo es transformable. No hemos llegado al último día de la Creación”. (Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988) 

Su prioridad era la atención a la persona humana, el mandato de la solidaridad con el prójimo. “Ser persona es esto: ser un ‘yo’ para un ‘tú’, un ‘tú’ para un ‘yo’, y un intentar un ‘nosotros’ “.(Charla de Jorge Valls en el Foro/Debate USA-CUBA ¿OTRA PERESTROIKA?, Foro del Instituto de Estudios Cubanos, Universidad de Miami, 1988)  Dedicaba su tiempo a cuidar a los viejos, a los enfermos, a los necesitados.  Cuantas veces no lo vimos transportándose en Miami en guagua, caminando por las calles, sudado, para ir a socorrer a algún necesitado.  El conjunto de su vida llegó a encarnar esa doctrina que es la esencia de nuestra raza cubana, el profundo calor humano, la profunda solidaridad con el prójimo, la consideración por el otro, que caracteriza lo mejor de nuestros aportes.

Cuidó con feroz integridad el pensamiento humanista nacido de su interpretación de esa doctrina orgánica, de ese profundo sentido del honor, de decencia por encima de todo, que constituye la aspiración cimera de todo buen cubano y cubana, de esa doctrina civilista que los cubanos nobles, contra viento y marea, han defendido por más de doscientos años de luchas por la libertad.  Su vida ha servido como puente, en esta larga noche de la cubanidad, entre los soñadores civilistas de antaño, del 30, de los 40 y 50, con el incipiente movimiento civilista que hoy constituye la más clara esperanza de libertad, de refundación, con que cuenta Cuba.  Si ‘mártir’, proviene de la palabra ‘testigo’.  Jorge fue testigo de la pureza de las intenciones del verdadero Directorio Revolucionario y de todas aquellas fuerzas revolucionarias, que fieles al espíritu de la Constitución de 1940, lucharon por renovar a la República y no para destruirla.  Por ese testimonio pagó un inmenso precio personal, fue mártir de esa verdad, y esto, lejos de llenarlo de amargura, lo inundó de alegría, pues así era su fe en Cristo y en Cuba.  Su vida es un testimonio a esa pequeña isla, que anclada en el mar, hizo tan importantes contribuciones universales, que prometía, ya en los años 50, con pasar de cultura a civilización, o centro de civilizaciones.  No lo logró, cayó víctima de la trampa totalitaria.  Jorge dio su pensamiento, vida y obra, a la esperanza de algún día los cubanos volverán a emprender ese camino de la civilización.  

 






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